La mirada de un westie


Aquí os dejo un texto que ha publicado en facebook recientemente la criadora de West highland White Terrier del afijo deMerino. Es un hecho real que a mi me ha calado. Es un signo más de la diferencia entre tener un negocio de venta de perros o amar y criar una raza… Los pelos de punta.

La mirada de un westie – 6 de mayo de 2012

Transmites cansancio, incertidumbre y miedo. Mis caricias y suaves palabras hacen que sienta tu serenidad y calma.

Tras varias horas de agotadoras respiraciones y pujos por fin asoma su cabeza, es grande y te cuesta tremendos esfuerzos conseguir que nazca. Con ilusión lames y lames a tu cría pero ha pasado demasiado tiempo y su pequeño corazón ya no late.

Tu mirada me pide ayuda a gritos “¡¡Por favor, haz algo!! ¡¡Ayúdame!! Lo dejo en tus manos…”

Confianza plena en lo que yo pueda hacer por tu pequeña cachorra.

La envuelvo en una toalla y froto para intentar reanimarla, seco su pequeño cuerpo aún empapado, pero la esperanza es poca, su cabeza se mueve de lado a lado y su boca permanece abierta sin el más mínimo resquicio de vida.

Masaje cardiaco… Nada.

Maniobra RCP… Nada…

“¡¡Animo pequeña!! ¡¡tu puedes!! ¡¡Tu mamá está aquí, inténtalo!!”

Seguimos masajeando (he de reconocer que no con mucho optimismo) pero…

¡¡¡Siiiii!!! Una bocanada de aire entra en sus pulmones!! Aún hay esperanza!!

Madre westie abrazando a su cachorra recién nacida, del afijo deMerino, criador de West Higland White TerrierTus ojos se llenan de alegría, me miras a mi y a tu pequeña y continuamos con los masajes mientras tu lames impetuosamente a tu niña.

Pasan 2, 3, 4 eternos segundos sin movimiento alguno, y de nuevo llega otra bocanada más de vida… Siiiii, lo estás consiguiendo pequeña ¡¡sigue asi!!

Y con tus besos, lametones e ilusión empieza a renacer esa vida que nunca debió perder esta hermosa cachorra que has traído al mundo.

Gracias amiga, gracias, con esa mirada me dices más de lo que pueda desear. Tu esperanza me ayudó a intentar algo tan difícil como reanimar a tu pequeña sin vida, sino me lo hubieses pedido quizá nunca lo hubiese intentado.

Gracias a todas mis perrillas, mis grandes compañeras, por dejarme vivir tantas y tantas maravillosas experiencias junto a vosotras.

Cachorra de westie en el tronco de un olivo, del afijo deMerino, criador de West Higland White Terrier

 

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